sábado, 1 de marzo de 2008

1 de Marzo 2008






















13:15 pm

Me encuentro en un centro comercial al poniente de la ciudad, el de las tres letras que todo potosino quiere deletrear bien en ingles.

Mi tarea, comprar viveres, lo primero que pienso al entrar a un centro comercial es si me encontrare a alguien conocido, no se si sea para tener un poco mas de interaccion social a la acostumbrada o sea por pensar en algo.. creo que es lo primero, ya que en estos ultimos meses ( sin mala onda) mi vida social esta un poco baja, siempre lo mismo, pero eso es otra cosa...

Mucha gente en el centro comercial, muchas historias.
La primera persona que veo es un chica con la esperanza de ser totalmente rubia; cabello amarillo, pupilentes azules, blusa ombliguera. Rayos, truenos y relampagos, no puede ser mas natural??.
Voy caminando al area de verduras, una señora de edad avanzada pero a simple vista ocultando su edad en unos tremendos lentes obscuros, quiza el botox perdio su efecto, esta señora me impide el paso, ya que puso en medio su carrito y claro, se enoja al pedirle amablemente que lo mueva, parece que fuera la dueña del supermercado.

Recorriendo los pasillos observo que como un grupo de carroñeros, familias, jovenes y demas van devorando las muestras de comida que les ofrecen en cada esquina, esa sera la comida del dia de estas personas.

Me llama la atencion una familia joven, los padres de no mas de 35 años y sus dos hijos una niña y un niño, la madre regañando a la niña porque solo quiere dulces. El padre sin ninguna preocupacion en el rostro, quiza esta esperando a que llegue la tarde para ir al partido de futbol y compensar la semana de trabajo.

Pasando por el pasillo de juguetes, miro a un pequeño con aquella ilusion de tener entre sus manos aquella figura de accion, la observa minusiosamente, con demasiado detalle, imaginandose que aventuras en el futuro combatira ese heroe de plastico. El papa mira al niño, esta feliz de que el este feliz, pero eso solo durara unos segundos, el padre por ahora no podra comprarle el juguete.

Llego a las cajas, una señora de edad avanzada llena las bolsas de plastico de los viveres que he comprado. Con mas ganas de salir adelante que de fuerzas acaba, me pregunta que si me ayuda con el carrito, a lo que contesto que no, el tiempo perdido en llevar el carrito al auto bien puede aprovecharlo en llenar bolsas y ganarse su propina. Mi imaginacion me lle va a muchas preguntas, ¿ tendra hijos todavia que mantener? ¿vivira sola y sus hijos se olvidaron de ella? ¿sus hijos seran malos con ella? . Muchas preguntas, pero creo que solo una respuesta: las personas de la tercera edad tienen el derecho de trabajar y ser tratados com cualquier otro individuo sin que nosotros perdamos el respeto hacia ellos.


5:20 pm

En algun lugar del oriente de la ciudad acompaño a un amigo en unos asuntos financieros. Nos encontramos en una avenida muy transitada, observo que en su mayoria son chavos y chavas de entre 16 y 25 años, todos con actitudes de aqui yo soy el mejor.

Me han cntado historias de esta avenida, que es muy peligrosa, que asaltan a plena luz del dia. Por el momento me mantendre con la mirada sin rumbo fijo, no vaya ser que la persona que observe para imaginarme su historia sea la incorrecta.

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